Tecnología y caprichos ¿innecesarios?





Este post viene a ser una respuesta tardía a un artículo publicado por El País el día 21 sobre los jóvenes que, aún teniendo recursos ajustados, tenían smartphones de última generación a los que no estaban dispuestos a renunciar. El debate se cernía sobre si era o no un capricho innecesario, pero mi postura se encuentra más bien en un término medio.


Los jóvenes que hablaban en el artículo aseguraban que utilizaban el iPhone o similares para comunicarse con los amigos sin tener que gastar en factura de teléfono o incluso para estar informados de posibles ofertas de trabajo. Y lo cierto es que para mí, poder leer el correo electrónico al instante me ha supuesto una gran comodidad a nivel profesional.

Ahora bien, ¿es necesario un iPhone?. Porque si alegamos que necesitamos un smartphone para estar al día, por trabajo o simplemente para no entrar en la llamada brecha digital, hay otras opciones. Un Galaxy Mini, una Blackberry o un HTC Explorer se puede conseguir casi gratis con según qué planes de precios, y los usos "necesarios" del smartphone los cubren de sobra.

Claro que también es posible que estos chicos tengan recursos reducidos pero no tanto. Es decir, de la forma que sea han conseguido ahorrar 500€ y prefieren gastarlos en un iPhone que en otra cosa. ¿Y qué hay de malo en ello?. Queda muy bien decir que estamos en contra del consumismo y que sólo vemos documentales de La 2, pero todos gastamos en caprichos, y si a alguien le gustan los caprichos tecnológicos, pues por mí perfecto.

Y sí, puede que sea un capricho innecesario. O no. Porque si estamos agobiados por la crisis, los sueldos por los suelos y la explotación como becarios, tampoco pasa nada por darse una alegría de vez en cuando. Es más, creo que psibológicamente es de lo más sano.

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